7 de jun. de 2014

Mi infierno y paraíso

Escuché este poema por primera vez hace algunas semanas, en una conferencia sobre Luis Cernuda que se celebró en la Universidad. Siempre me ha gustado Cernuda, pero reconozco que no conocía este poema. Desde entonces y por motivos que me son obvios no puedo parar de leerlo, de acudir a él día a tras día. En él encuentro el que quizás sea el último refugio de este amante que divaga... Tú ya lo sabes, este poema es para ti.

EL AMANTE DIVAGA
Luis Cernuda

Acaso en el infierno el tiempo tenga
la ficción de medida que le damos
aquí, o acaso tenga aquella desmesura
de momentos preciosos en la vida.
No sé. Mas allá el tiempo, según dicen,
marcha hacia atrás, para irnos desviviendo.

Así esta historia nuestra, mía y tuya
(mejor será decir nada más mía,
aunque a tu parte queden la ocasión y el motivo,
que no es poco), otra vez viviremos
tú y yo (o viviré yo sólo)
de su fin al comienzo.

Extraño será entonces
pasar de los principios del olvido
a aquel fervor iluso, cuando todo
se animaba por ti, porque vivías,
y de ahí a la ignorancia
de ti, anterior a nuestro hallazgo.

Pero en infiernos, de ese modo,
dejaría de creer, y al mismo tiempo
la idea de paraísos desechara;
Infierno y paraíso,
¿no serán cosa nuestra, de esta vida
terrena a la que estamos hechos y es bastante?

Infierno y paraíso
los creamos aquí, con nuestros actos
donde el amor y el odio brotan juntos,
animando el vivir. Y yo no quiero
vida en la cual ya tú no tengas parte:
olvido de ti, sí, más no ignorancia tuya.

El camino que sube
y el camino que baja
uno y el mismo son; y mi deseo
es que al fin de uno y de otro,
con odio o con amor, con olvido o memoria,
tu existir esté allí, mi infierno y paraíso.

25 de feb. de 2014

Buscando un puente

El Puente, de Amalia Bautista:

«Si me dicen que estás al otro lado
de un puente, por extraño que parezca
que estés al otro lado y que me esperes,
yo cruzaré ese puente.
Dime cuál es el puente que separa
tu vida de la mía,
en qué hora negra, en qué ciudad lluviosa,
en qué mundo sin luz está ese puente,
y yo lo cruzaré.»


19 de feb. de 2014

Una tarde con Salinas

Tarde de sombras. De lágrimas. Buscando un refugio, un consuelo. Un libro con páginas amarillentas. Lleva conmigo muchos años. Nos conocemos bien. Sabe -y entiende- que acudo a él sólo cuando lo necesito. No leo a Salinas por placer. Lo hago por necesidad. Y hoy, hoy más que nunca, le necesitaba. Ha bajado de la estantería a la mesita de noche y ahí se ha encontrado con Kundera y su Insoportable levedad del ser. Insoportable leer ahora a Kundera, insoportable seguir leyendo la historia de Tomás y el desconsuelo de Teresa. Hoy no. Esta tarde sólo la podía pasar con Salinas. Este poema, el último de La voz a ti debida, es para ti, a quien yo siempre deberé mi voz y mi sonrisa:

«¿Las oyes cómo piden realidades,
ellas, desmelenadas, fieras,
ellas, las sombras que los dos forjamos
en este inmenso lecho de distancias?
Cansadas ya de infinidad, de tiempo
sin medida, de anónimo, heridas
por una gran nostalgia de materia
piden límites, días, nombres.
No pueden
vivir así ya más: están al borde
del morir de las sombras, que es la nada.
Acude, ven conmigo.
Tiende tus manos, tiéndeles tu cuerpo.
Los dos les buscaremos
un color, una fecha, un pecho, un sol.
Que descansen en ti, sé tú su carne.
Se calmará su enorme ansia errante,
mientras las estrechamos
ávidamente entre los cuerpos nuestros
donde encuentren su pasto y su reposo.
Se dormirán al fin en nuestro sueño
abrazado, abrazadas. Y así luego,
al separarnos, al nutrirnos sólo
de sombras, entre lejos,
ellas
tendrán recuerdos ya, tendrán pasado
de carne y hueso,
el tiempo que vivieron en nosotros.
Y su afanoso sueño
de sombras, otra vez, será el retorno
a esta corporeidad mortal y rosa
donde el amor inventa su infinito.»

16 de feb. de 2014

Mi MIR (1-02-2014)

Hace muchos meses que no escribo en el blog, y desde la última entrada han pasado muchas cosas. Los últimos exámenes de la carrera, la Licenciatura, cerrar mis seis años fuera y volver a casa. Y una vez me instalé en casa, empezar con el estudio del MIR. Hoy retomo el blog justamente para contar cómo ha sido mi MIR, el MIR 13/14, qué me ha parecido y cómo ha sido el resultado.

Hace hoy quince días que tuvo lugar el examen. La mañana del día 1 de febrero me levanté tarde, desayuné con mucha calma, revisé que tenía todo lo necesario (bolígrafos, clips, botella de agua, chocolatinas...) y escuché varias veces esta canción (http://www.youtube.com/watch?v=QKcxhQZxvdw). Almorcé a la una de la tarde, lo mismo que venía comiendo cada sábado de simulacro desde hacía varias semanas, para que ese día todo fuera rutina. Me cambié, cogí mis cosas y salí de casa.

Una vez llegó el autobús, conseguí sentarme y sacar de mi mochila un libro de poemas que me habían regalado el verano pasado. El libro es Poesía urbana, de Luis García Montero. Lo abrí y me puse a leer:

«Que tengas un buen día,
que la suerte te busque
en tu casa pequeña y ordenada
que la vida te trate dignamente.»

Decidí bajarme una parada antes de la que me tocaba y me puse a caminar buscando la Facultad de Derecho, donde me examinaba. Vi furgonetas de la televisión y mucha gente ya esperando. Me encontré con varios compañeros, nos abrazamos, nos deseamos suerte y por fin llegué a mi sitio. Aula 00.5, busqué mi nombre en la lista. Estaba tranquilo.

Fuimos muy puntuales, a las 16:00 estábamos todos en el aula (faltaron nueve personas) y me tocó ser testigo de cómo abrían la caja. La abrimos, sacamos el sello de la mesa, los cuadernos de exámenes, los de imágenes y las plantillas de respuestas. Todo listo. Empezamos el examen.

Como venía haciendo en los últimos simulacros, empecé por el bloque de estadística y epidemiología; preguntas típicas: ensayo clínico, sesgos, tipos de estudios, interpretar el valor p, meta-análisis, etc. Luego vinieron oftalmología, derma, otorrino y psiquiatría. Llegué a la pregunta 225 y pasé lo que llevaba a la plantilla. Una vez hecho, seguí por la pregunta 35, la primera sin imagen. Y me encontré con el bloque de preguntas básicas: farmacología, bioquímica, anatomía, genética... Preguntas muy variadas, algunas fáciles, otras muy raras y otras de pura memoria que o sabías o nada. Creo que el hecho de que el examen empezara por este bloque es el que ha hecho que muchos opositores hayan considerado el examen de este año como difícil o raro. Aunque la media y la mediana no han bajado mucho respecto al año pasado. Yo creo que ha sido un examen normal.

A mitad de examen, serían más o menos las 6, paré para ir al baño y poder tomar un poco de aire. En mi aula hacía bastante calor. La chica que me acompañó fue muy amable, me preguntó cómo lo llevaba y me dio ánimos. Volví al aula y continué.

Mi impresión general a lo largo del examen es que éste estaba lleno de preguntas de temas clásicos del MIR (sarcoidosis, empiema pleural, leishamaniasis, cáncer de próstata, artritis reumatoide, etc.). Muchas preguntas me sonaban, aunque no tuviera clara la respuesta, en casi todas descartaba alguna opción y en muchas de ellas pensaba "esto lo han preguntado en un simulacro". Esta sensación me acompañó durante casi todo el examen y me di cuenta de que había acertado al elegir academia y de que estaba bien preparado (aclaro que elegí CTO y que me siento muy agradecido por todo el trabajo que han hecho para que el MIR me haya ido bien). Creo que la clave de una buena preparación del MIR para una academia es justamente ésa: que los alumnos vean el MIR y sus preguntas como un simulacro más, como lo que han venido haciendo durante los últimos meses. Y creo que CTO lo consiguió.

El tiempo pasó rápido y me quedaba algo más de una hora cuando terminé la parte sin imágenes. Aquí empezó la parte que para mí fue más dura. Algunas preguntas se sacaban sin mirar las imágenes y ahí no tuve problemas, pero en otras había que pararse muy bien a mirar e intentar descifrar qué pasaba. No supe leer una placa de tórax, me costó bastante tiempo ver el famoso catéter (aunque al final fallé la pregunta), la señora sin pestañas para mí tenía una cara muy normal (aquí acerté), el electrocardiograma no hacía falta leerlo (aquí me sentí feliz) y, por último, las dos últimas preguntas del examen, las que ya son famosas. Estoy seguro que el día de mañana muchos diremos "Yo hice el MIR en el que pusieron la curva de Kaplan-Meier". Os copio la imagen porque merece la pena: 
Imagen 17 del MIR 13/14: ¿Pero qué broma es ésta?
Aunque había visto curvas de este tipo durante la carrera, creo que era lo último que hubiera estudiado para el MIR. Además las preguntas eran complicadas, con respuestas largas y confusas... me arriesgué y fallé las dos, aunque una de ellas puede ser impugnable. Había que intentarlo.

Acabé con el tiempo justo para repasar algunas preguntas que había dejado en blanco (al final dejé sólo tres) y revisar que no me hubiera equivocado en la plantilla de respuestas. En los simulacros de la academia siempre había terminado media hora antes, sin embargo, el día del MIR, me sobraron un par de minutos nada más.

Cuando se acabó el tiempo y todos entregaron el examen yo me tuve que quedar para firmar el acta y ver cómo cerraban el sobre con nuestras hojas de respuestas. Cuando terminamos salí y allí estaban mis padres, mi hermana y mi primo y su novia esperándome. Todo había acabado. Toda la angustia y los nervios que no había tenido antes y durante el examen me vinieron en ese momento. Me abracé a mi familia y empecé a sentirme mejor. Después vi a mis compañeros de academia y todos nos abrazamos, nos felicitamos y nos fuimos a cenar y a celebrar que el MIR se había acabado.

Ahora, quince días más tarde, el MIR queda como algo lejano. Ya tenemos las plantillas provisionales de respuestas, las impugnaciones ya están hechas y las academias ya te estiman tu puesto. Estoy contento, muy contento. Si todo sigue como está, podré elegir la especialidad que quiero. Espero que así sea. Lo mejor está por llegar. Aprovecho para dar las gracias a todas las personas que me han acompañado estos meses, por aguantarme y porque este éxito también es vuestro. Y a los que se acordaron de mí y me llamaron o me mandaron mensajes para desearme suerte. ¡Gracias a todos!

P.D. Si alguien que está preparando el MIR pasa por aquí y ha tenido el valor de leer hasta el final, mucho éxito. La clave para triunfar está en el trabajo duro y constante. Mucho desglose, muchos simulacros y mucho manual (en este orden). ¡Ánimo a todos!

18 de abr. de 2013

La leche y el envase

Hace unas pocas semanas, durante mi última rotación de prácticas en el centro de salud. Estoy en la consulta  con el pediatra viendo a los peques, aprendiendo y disfrutando mucho.

Cuando se acaba la consulta programada, en los diez minutos para el café a mitad de mañana, viene un representante a ver al pediatra. Como a mí no me conoce, después de presentarse lo primero que hace es venderme su producto estrella. Aquí recojo el diálogo tal cual sucedió:

- Representante: Soy fulanito, de la compañía X.
- Yo: Álvaro, estudiante de 6º, encantando.
- Representante: Nuestra compañía es la que tiene la segunda mejor leche del mercado.
- Yo: Porque la primera es la materna, ¿no?
- Representante: Sí, pero sólo por el envase.  
(Risas del representante y cara de circunstancias por mi parte).

Perdonad el lenguaje: Pero... ¿el ENVASE? ¿La leche materna es mejor porque sale de una teta? ¿Sólo por eso? ¿Este tío es tonto o qué le pasa? No sé que pensaría el pediatra porque no lo comenté después con él, pero la impresión que me dio este comercial era de ignorante y de machista, por intentar hacer un chiste tan patético como ése y por no tener ni idea de lactancia materna.

Me da igual que las leches de fórmula tengan probióticos, iones a punta pala, ácidos grasos con todo el alfabeto griego y si quieres hasta plutonio para que los niños se conviertan en superhéroes radiactivos. Pero nunca una leche en polvo va a ser mejor que la materna. Para mí el ejemplo es muy simple: si tengo que elegir prefiero una sopa hecha en casa con todos sus avíos a una de sobre con fideos y polvitos; prefiero una hamburguesa con buena carne aliñada en casa y un pan de verdad a una de un euro.

Pues con la lactancia creo que pasa lo mismo. Que lo natural va a ser siempre mejor y más sano. Yo aún no tengo mucha idea de Pediatría, pero esto lo tengo claro. La lactancia materna es mejor porque es natural, porque previene el desarrollo posterior de alergias, intolerancias y otras enfermedades en el niño; disminuye el riesgo de cáncer de mama en la madre; refuerza la relación entre madre e hijo y encima es más barata.

Está claro que hay madres que por diversas circunstancias no pueden dar el pecho a sus hijos. En estos casos, la leche artificial es el mejor alimento que se le puede dar a los lactantes. Pero siempre que sea posible la leche materna debe ser el alimento principal del bebé y el recomendado por el personal sanitario.

Os dejo un enlace al blog de un gran pediatra, José María Lloreda, que tiene varias entradas relacionadas con el tema de la lactancia: http://laincubadora.blogspot.com.es/search/label/lactancia%20materna Un estilo muy ameno y muy didáctico.
Cara de felicidad, y es que no hay nada mejor que lo natural.
(Imagen tomada de www.elrincondetumatrona.com)

22 de ene. de 2013

Bioética en Ciencias de la Salud: un libro que hacía falta


El pasado mes de diciembre, la editorial Elsevier publicó un libro que llamó mucho mi atención y que hoy voy a reseñar. El libro es toda una novedad en su campo pues, al menos hasta donde yo sé, hasta ahora no había un libro de estas características escrito y publicado en nuestro país. Estoy hablando de la nueva obra del profesor Miguel Ángel Sánchez que se titula Bioética en Ciencias de la Salud.

Este libro es fruto del trabajo que el profesor Sánchez González lleva realizando durante veinticinco años en la facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). El autor, médico especialista en Medicina Interna y Endocrinología además de licenciado en Filosofía, entró en contacto con el mundo de la Bioética mientras se encontraba realizando su tesis doctoral. Desde entonces, se dedica a la docencia de esta asignatura y dirige, desde 2011, el Magíster en Bioética de la UCM.

Si hago hincapié en el currículum del autor es para hacer notar que este libro nace después de una dilatada experiencia docente en el campo de la Ética en Medicina y del esfuerzo por recopilar en un volumen los requerimientos de los planes de estudios del EEES (el llamado plan Bolonia). Los cambios introducidos en estos planes de estudios han dotado a la Bioética de una importancia de la que hasta ahora no gozaba. Todas las facultades de Medicina en España han introducido una o más asignaturas de Bioética para que los futuros médicos vayan tomando contacto con los fundamentos de la profesión médica y con la resolución de problemas que se plantean a diario en la práctica clínica.

El libro de Bioética en Ciencias de la Salud viene a cubrir todas las necesidades que ha generado la necesidad de impartir esta asignatura. Está dividido en tres secciones: Ética General, Historia y fundamentos de bioética y Bioética médica.

En la primera de ellas se presentan los principales conceptos de la Bioética, a saber, la libertad, los hechos, valores y deberes, las teorías éticas, la justicia, etc., que serán los pilares para poder entender el resto del texto. La segunda parte habla sobre la deontología médica (los deberes del médico), las distintas escuelas bioéticas, la investigación y el estado actual de esta disciplina. Por último, la parte más extensa del libro es la que hace referencia a la Bioética Médica, es decir, la que plantea los grandes temas de esta ciencia: relación con los pacientes, terapia génica, sexualidad humana, medicina de los ancianos, cuidados paliativos y muerte, trasplante de órganos, investigación con seres humanos, por citar sólo algunos ejemplos.

El libro se acompaña además de contenido en línea en los que el alumno puede encontrar esquemas docentes de los temas más importantes del libro y una batería de casos clínicos para poner en práctica los conocimientos adquiridos.


He dejado para el final el aspecto que considero más importante en este libro, que es la filosofía que lo inspira. El texto del profesor Sánchez no pretende ser una rígida guía de valores predeterminados, no trata de imponer nada. Queda fuera de duda cualquier atisbo de adoctrinamiento por parte del autor. Al contrario, la Bioética que aquí se presenta busca ofrecer una visión amplia, abierta, que sugiera al lector pensar acerca de su propio sistema de valores y llegar a las conclusiones que sean mejores en el ejercicio de su autonomía y de su profesión. En definitiva, este libro nace con vocación de llegar a todos los alumnos que van a estudiar esta materia en los próximos años.

22 de nov. de 2012

ELIGIENDO ATLAS DE ANATOMÍA (I): El Sobotta


Hace tiempo que salió la nueva edición del Sobotta, un atlas de Anatomía Humana centenario (la primera edición se publicó en 1904) y que se ha renovado por completo. Volver a ver este atlas en las librerías ha sido para mí un feliz reencuentro que tenía que comentar. Yo estudié Anatomía con el Sobotta, y recuerdo las muchas horas que me pasaba con el libro en el atril para ir viendo las imágenes mientras leía y subrayaba el libro de texto, o bien me hacía esquemas con las ramas de la aorta abdominal o del plexo braquial. Quizá suene un poco romántico, pero recuerdo hasta el olor a libro nuevo que tenían sus páginas satinadas cuando lo compré.

Pues bien, los nuevos editores de este atlas clásico han decidido darle un gran remodelado. De entrada, de dos tomos han pasado a tres (Anatomía general y aparato locomotor; órganos internos; y cabeza, cuello y neuroanatomía) y para hacerlo más completo, incorporar texto y referencias clínicas. Estos cambios completan y hacen del nuevo Sobotta un libro perfectamente adaptado a los nuevos requerimientos de los planes de estudio de los grados de Medicina, Biomedicina, etc.

Quizá uno de los aspectos más interesantes del libro, más allá de la innegable calidad y claridad de las imágenes, sea el nuevo enfoque clínico. Esto puede hacer ver a los nuevos estudiantes de Medicina la importancia fundamental que tiene conocer bien la anatomía para ser buenos médicos, además de hacer más ameno y práctico el estudio de esta densa asignatura.

El libro ofrece otras novedades igualmente interesantes. Así, al principio de cada sección, por ejemplo si vamos a estudiar el corazón, nos encontramos con láminas de embriología en la que se explica el desarrollo de esta víscera y sus defectos congénitos. Se incluyen también múltiples figuras con imágenes de pruebas complementarias (radiografías, endoscopias, TACs…) y fotografías de casos clínicos. El atlas cuenta, como ya no puede ser de otro modo, con acceso a su contenido en Internet, donde se pueden descargar todas las figuras y encontrar instrucciones para realizar las disecciones en el cadáver. Este aspecto puede ser muy útil, porque a todos nos ha pasado que más de una vez no hemos sabido por dónde cortar y qué estructuras se deben disecar y cuáles no.

Aunque es una opinión sesgada, pues me encanta la Anatomía, no creo que su estudio sea difícil, pero sí que requiere mucho tiempo y esfuerzo por parte de alumnos que acaban de llegar a las facultades. Es por ello que contar con un material como éste y tenerlo siempre a mano como complemento del libro de texto, resulta imprescindible para obtener éxito en esta asignatura. Y si el Sobotta ya era un gran atlas, ahora es, sencillamente, magnífico.