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18 abr 2013

La leche y el envase

Hace unas pocas semanas, durante mi última rotación de prácticas en el centro de salud. Estoy en la consulta  con el pediatra viendo a los peques, aprendiendo y disfrutando mucho.

Cuando se acaba la consulta programada, en los diez minutos para el café a mitad de mañana, viene un representante a ver al pediatra. Como a mí no me conoce, después de presentarse lo primero que hace es venderme su producto estrella. Aquí recojo el diálogo tal cual sucedió:

- Representante: Soy fulanito, de la compañía X.
- Yo: Álvaro, estudiante de 6º, encantando.
- Representante: Nuestra compañía es la que tiene la segunda mejor leche del mercado.
- Yo: Porque la primera es la materna, ¿no?
- Representante: Sí, pero sólo por el envase.  
(Risas del representante y cara de circunstancias por mi parte).

Perdonad el lenguaje: Pero... ¿el ENVASE? ¿La leche materna es mejor porque sale de una teta? ¿Sólo por eso? ¿Este tío es tonto o qué le pasa? No sé que pensaría el pediatra porque no lo comenté después con él, pero la impresión que me dio este comercial era de ignorante y de machista, por intentar hacer un chiste tan patético como ése y por no tener ni idea de lactancia materna.

Me da igual que las leches de fórmula tengan probióticos, iones a punta pala, ácidos grasos con todo el alfabeto griego y si quieres hasta plutonio para que los niños se conviertan en superhéroes radiactivos. Pero nunca una leche en polvo va a ser mejor que la materna. Para mí el ejemplo es muy simple: si tengo que elegir prefiero una sopa hecha en casa con todos sus avíos a una de sobre con fideos y polvitos; prefiero una hamburguesa con buena carne aliñada en casa y un pan de verdad a una de un euro.

Pues con la lactancia creo que pasa lo mismo. Que lo natural va a ser siempre mejor y más sano. Yo aún no tengo mucha idea de Pediatría, pero esto lo tengo claro. La lactancia materna es mejor porque es natural, porque previene el desarrollo posterior de alergias, intolerancias y otras enfermedades en el niño; disminuye el riesgo de cáncer de mama en la madre; refuerza la relación entre madre e hijo y encima es más barata.

Está claro que hay madres que por diversas circunstancias no pueden dar el pecho a sus hijos. En estos casos, la leche artificial es el mejor alimento que se le puede dar a los lactantes. Pero siempre que sea posible la leche materna debe ser el alimento principal del bebé y el recomendado por el personal sanitario.

Os dejo un enlace al blog de un gran pediatra, José María Lloreda, que tiene varias entradas relacionadas con el tema de la lactancia: http://laincubadora.blogspot.com.es/search/label/lactancia%20materna Un estilo muy ameno y muy didáctico.
Cara de felicidad, y es que no hay nada mejor que lo natural.
(Imagen tomada de www.elrincondetumatrona.com)

3 oct 2012

Para estudiar Pediatría, ¿qué mejor?


Estudiar Pediatría es un reto para todos los estudiantes de Medicina. Enfrentarse con una asignatura, casi siempre anual, que incluye temas de lo más variado exige bastante tiempo y dedicación. Y si uno quería estudiarla bien, buscar un buen libro era una tarea casi imposible. Y no porque no existan magníficos tratados de Pediatría (Nelson, Cruz, etc.), sino porque debido a su extensión, era casi imposible que un estudiante de 5º o 6º tuviera el tiempo necesario para ellos.

Esta situación era la habitual hasta el año pasado, cuando la editorial Elsevier se decidió a traducir al castellano la obra «Nelson. Pediatría Esencial». ¡Por fin un texto de Pediatría al alcance de los estudiantes! Se podría pensar que este Nelson es un compendio, un resumen de los dos volúmenes del Tratado; pero no es así. Los mismos autores de éste llevan años publicando un libro enfocado para los estudiantes que se enfrentan a esta asignatura, así como para los residentes jóvenes de la especialidad. El «Pediatría Esencial» cumple con el propósito de sus autores de convertirse en una alternativa al tratado y es una herramienta ideal para estudiar.

El libro está estructurado en veintiséis secciones que repasan lo más importante del desarrollo normal y de la patología del niño, agrupado por aparatos y sistemas. Además de abordar las secciones clásicas de la patología infantil (enfermedades del aparato digestivo, respiratorio, alergias, problemas traumatológicos, etc.), el libro incluye algunos temas que me han llamado especialmente la atención. En las primeras secciones se hace mención a situaciones que muchas veces pasan desapercibidas durante la carrera. Por ejemplo, se abordan problemas conductuales y psiquiátricos específicos de la infancia; se dan pautas para los cuidados paliativos del niño y los temas relacionados con el final de la vida. Y se tratan aspectos sociales como los nuevos modelos de familia, la identidad de género y los problemas típicos de la adolescencia.

Además, este libro destaca por el gran número de tablas que incluye, lo que lo convierte en una referencia para repasar o consultar algún tema concreto en poco tiempo. El único pero que se le puede poner es el reducido número de imágenes que tiene (excepto en las secciones de dermatología y ortopedia), pero eso no resta ni un ápice de calidad a la obra.

Por ello, recomiendo a todos los que tengan que enfrentarse a la Pediatría que le echen un vistazo a este libro y lo tengan bien a mano para su estudio.